Durante la estancia, la formación se desarrolló en un entorno profesional real, participando en tareas propias de la clínica diaria: manejo seguro de animales, apoyo en consultas, técnicas básicas de enfermería veterinaria, trabajo con protocolos de higiene y bioseguridad, y coordinación con el equipo en la atención a pacientes y familias.
La experiencia permitió observar de primera mano cómo se organiza una clínica moderna: desde la gestión de citas y registros hasta la importancia de la comunicación con el cliente y la toma de decisiones rápidas en situaciones clínicas. Todo ello aporta un valor directo al centro: contenidos más actuales, ejemplos reales y una visión más práctica del trabajo que el alumnado encontrará al incorporarse al sector.
Esta estancia refuerza la conexión entre formación y realidad profesional, y se traducirá en mejoras concretas en el aula, especialmente en procedimientos, seguridad, bienestar animal y profesionalización de las prácticas.









